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jueves, septiembre 09, 2010

Si el tema es el control del contenido, entonces ¿por qué la postura oficial es criticar el fin de lucro de los medios?

F·R·A·M·I·N·G

Imaginense que la discusión empezaba con un Presidente -en cualquier país y cualquier tipo de Gobierno- diciendo que quería tener el control de los contenidos de todos los medios.

Probablemente esa postura no habría tenido soporte público.

Como dice George Lakoff en el título de su libro, Don´t think of an elephant! (No pienses en un elefante), así se define la realidad pública a conveniencia.

Es teóricamente inobjetable el que un bien público no deba tener rentabilidad. Ese es el marco creado para la discusión:

1. la información es un bien público

2. un bien público no debe tener fin de lucro

por tanto,

3. la información o debe tener fin de lucro.

Pero la información es una entelequia. Existe por sí y ante sí. Diferente es el contenido -ya lo dije en un post anterior-.

Y en el contenido, las agendas oficial y no-oficial modifican la información.

Están en su derecho.

Por eso estoy convencido de la necesidad de tener medios oficiales y medios no-oficiales. Pero esto es otro tema.

Ahora... si el quid es el contenido, ¿por qué lo medios corrieron a defender el derecho al lucro?

Ah! porque es su bolsillo. Legitimando con esta acción las críticas oficiales.

Y no me entiendan mal, estoy a favor de medios privados, a favor de la rentabilidad, y a favor del derecho de defender el derecho a ser rentables.

¿Por qué lo medios salieron a defender el derecho al lucro? Porque se obnubilaron en el marco. Jugando en la cancha oficial. Con el uniforme que otro cosió para ellos.

¿Por qué no se pone el punto sobre la i?

Icono, invisibilidad, ignorancia, incapacidad, impotencia, incompetencia, idiosincrasia, idiopático... todas empiezan con i.





lunes, septiembre 06, 2010

"Monopolio no" 2
"Exclusividad" 0

Si el tema Cootad/Gobierno y JBG fuese un partido de fútbol, el score final era 2 á 0. Un gol en la asamblea, otro gol en el veto. ¿O fue autogol?

Cada una de las partes esgrimió como sus argumentos el enmarcar (framing) la situación a su favor.

Que el monopolio era una práctica no permitida en el formato de la revolución ciudadana (no con esas palabras). Que no era monopolio sino exclusividad... exclusividad para hacer el bien común... dijo la otra parte.

En un momento la discusión se concentró en enfrentar "monopolio" con "exclusividad".

Imaginen estar parados en un museo, una galería o –simplemente- frente a un cuadro.

Imaginen que está frente al "La Noche Estrellada" de Van Gogh. ¿Qué es lo que más les llama la atención? ¿La composición de la obra? ¿El movimiento de las nubes en la noche? ¿La gama cromática?¿La intensidad de las estrellas?¿La energía del cielo que contrasta con la quietud del pueblo?

Noten que las descripciones están enmarcadas en el cuadro.

En La Sociedad Karaoke las decisiones se toman dentro del cuadro.

¿Monopolio o exclusividad? Son lo mismo, pero no lo son... no en los marcos que se plantearon.

Releí a Goleman (Vital Lies, Simple Truths), y Gareth Morgan (Images of Organization), a propósito de los marcos. Sus tesis plantean que comprendemos la realidad, o parte de ella, usando metáforas de la misma manera que usamos el marco de un cuadro. Prestamos atención consciente a aquello que está dentro del cuadro e ignoramos aquello que queda fuera.